domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 31.

 [Narra Harry] 

Me desperté solo en la tienda, asustado y con la cara reseca de haber llorado. Tal vez el sueño que tuve fuera demasiado real para mi... ¿Cómo era posible que April me hubiera conquistado tanto en tan poco tiempo? ¿Cómo era posible que hubiera soñado con ella y con que se iba a vivir a España con Ryan? Dios...

Me quité la camiseta del pijama ya que, a causa del sofoco del sueño, tenía muchísima calor.

Sacudí mi cabeza para evadirme de mis pensamientos y salí de la tienda a buscar a April, ya que me parecía extraño que no estuviera dentro durmiendo. Vi tres siluetas en el borde de la piscina. Las tres eran inconfundibles, pero yo me fijé en la del centro: era April.

Me acerqué con sigilo y logré escuchar lo que decía aquella rubia que me volvía tan loco...

-Estoy confundida. Los quiero a los dos, me he enamorado de dos personas. Los quiero de la misma manera y con la misma fuerza. No puedo elegir entre Ryan y Harry. ¿Qué hago?

Dios, así que April se ha enamorado de mi... ¡Dios, que alegría! Empecé a sonreír como un estúpido pero... Ahora que lo pienso, también está enamorada de Ryan. ¿Por qué? ¿Por qué para una chica que me merezco, que me gusta de verdad, tiene que venir otro a robármela? Pienso pelear por ella, pero si ella se termina decidiendo y lo elige a él... Tendré que joderme. Necesito contestarle algo y rápido.

-Haz lo que dicte tu corazón.- Dije lo más sincero posible.-

Entonces las tres personas que estaban allí sentadas se giraron. Louis y Chelsea sonrieron, pero April se quedó completamente seria, sorprendida diría yo.

-Bueno, nosotros nos vamos y os dejamos solos.
-Lou, ayúdame a levantarme.- Rió Chelsea.-

Louis se levantó, la ayudó a levantarse y se fueron, pero antes nos dieron las buenas noches.

April miró hacia el agua y yo me quedé parado. ¡Harry, joder! ¡Siéntate a su lado y dile lo que sientes!

-Harry.- Me sacó la dulce voz de April de mis pensamientos.- Siéntate.

Sin decir nada, me senté detrás de ella. Rodeé su cintura con mis brazos y mi cabeza la apoyé en su hombro.

-Así que es verdad... ¿Te has enamorado de mí?
-Desde que me besaste en la cocina de mi antigua casa me volviste loca, pero me he dado cuenta de que te quiero desde que nos empezamos a picar mucho y discutíamos por todo. Pero...
-Pero está Ryan de por medio, ¿no?
-Harry, trata de entenderme.- Me miró.- Lo amo, muchísimo. Somos novios y esto tiene pinta de ir a más.- Sonrió.-
-Si yo te entiendo, nadie ha dicho lo contrario. Solo quiero que me digas una cosa... Si tomas una decisión, ¿crees que puedo ser yo?

Ella se quedó en silencio mirándome a los ojos. Sus ojos azules estaban brillantes a la luz de la luna y algo oscuros. De repente bajó la mirada y volvió a mirar el agua de la piscina.

-No lo sé, Harry, no puedo decidir entre vosotros dos.
-Bueno... Quiero que sepas que, pase lo que pase, voy a estar a tu lado. Tanto si me eliges como si no.- Le susurré.-

Su vellos se pusieron de punta y una sonrisa traviesa se dibujó en su lindo rostro.

Me levanté sonriendo. Cuando me iba a ir noté como me agarraban de los tobillos. ¿Quién era? April.

-Dame un beso estilo Spider-Man.
-¿Cómo?- Reí.-
-Dame un beso estilo Spider-Man. Como en la película.

Yo me encogí de hombros y me encorvé. Mi cara estaba a la altura de la suya, pero boca abajo. Ambos sonreímos y nos acercamos, hasta el punto en el que entre nuestros labios no corría nada de aire: estaban unidos como uno. Estaba tan sumiso en aquel beso que perdí el equilibrio y caí a la piscina. Al salir a la superficie April se estaba riendo. Que risa tan preciosa... Instantáneamente sonreí.

-Jajajaja, te has caído al agua, jajajajaja.- No paraba de reír.-
-Sí, ¿no? Pues tú también vas al agua.- Reí.-

Ella dejó de reírse y yo la agarré de la muñeca y tiré de ella, provocando que se cayera al agua.

-Harry, hace frío, joder.
-Yo te doy calor, gatita.

Entonces la abracé en el agua. Ella me respondió al abrazó y rodeó mi cadera con sus piernas. Ambos nos miramos y nos besamos de nuevo. Esta vez puse mis manos debajo de su trasero y nuestros besos fueron algo más intensos. Cuando nos relajamos algo más...

-¿Esto que significa?- Pregunté.- No quiero ni mucho menos quiero romper tu relación y nuestra amistad, pero necesito saber si esto significa que hay algo entre nosotros o no.- Le dije. Esto nunca había salido de mis labios, JAMÁS.-
-No lo sé, Harry. Ahora estoy más confundida que antes.- Dijo separándose de mi.- No sé que hacer...- Empezó a llorar.-

No podía ver a la chica de mis sueños llorar, no podía. Me sentía como una mierda en esos momentos. Pero reaccioné: la abracé.

Ella me abrazó de la misma manera y ambos nos quedamos en la piscina.

-April...- No contestaba.- April, ¿te has dormido?
-Mmm...- Murmuró acomodándose en mi hombro.-

Sonreí de medio lado y salí de la piscina con ella entre mis brazos.

Me acerqué a la tienda de Chelsea y Niall. Ambos estaban dormidos muy abrazados y juntos. Ojalá yo estuviera así con April ahora...

En fin, me fui a la mía con April y le quité el onesie. Salí fuera de la tienda, lo escurrí y lo tendí. Al entrar la vi hecha una bola, así que me tumbé a su lado y la abracé. Al notar mi calor corporal, ella se acercó más a mi. Estaba totalmente helada y tiritando. Entré en la casa y busqué alguna manta para taparla. Cuando llegué a la tienda, me arropé y a continuación la arropé a ella. Ambos estábamos muy pegados, me gustaría quedarme así toda mi vida.

 [Narra Chelsea] 

Me desperté sola en la tienda. Perfecto... ¿Dónde está Niall?

Me senté y miré a mi alrededor. Bostecé mientras cerraba los ojos y, al abrirlos...

-Buenos días, bonita. ¿Qué tal has dormido?
-Muy bien, Niall.- Sonreí.- ¿Y eso?
-Nuestro desayuno.
-¿Y los demás?
-Preparándose para el día de hoy.- Rió.- Querían tirarte a la piscina nada más levantarse, pero no les he dejado.
-¡Aw!- Lo abracé.- Eres adorable.- Reí.-
-Venga, desayunemos, que supongo que tengas hambre.
-¿Cómo lo sabes?- Reí.-
-Tu barriga ruge mucho a las once y media de la mañana.- Rió de nuevo.-

Mi cara se tornó de un color carmesí y comencé a reír tapándome la cara. ¡Que vergüenza!

-Hey.- Me quitó las manos de la cara.- Que no te de vergüenza, la mía también ruge.- Entonces sonó sus tripas.- ¿Ves?- Ambos reímos.-

De verdad, Niall es lo más tierno del mundo. Había traído una bandeja exactamente igual a esta:



-Pues ya sabes, ¿no?- Me miró.- Que aproveches.
-Espera.- Me acerqué a él y lo besé durante un tiempo.- Ahora sí, buenos días. ¡Y a comer!- Reí levantando los brazos.-

Nos dábamos las fresas el uno al otro, hacíamos concursos para ver quién se acababa antes las tortitas, reíamos mientras nos veíamos el bigote causado por su café y mi chocolate...

-... Y entonces yo le dije: "no tienes cojones." El pobre de Louis terminó al final de la calle con el culo raspado y el carro de la compra cien metros más adelante.- Reímos ambos.-
-Jajajaja, estáis fatal. ¿Y todo eso en un día? ¿En París? ¿A plena luz del día?
-Que va, era de noche.- Rió.- Pero fue buenísimo.
-Que, tortolitos. ¿Salís ya o qué?- Rió Liam asomando la cabeza por la tienda.- Hoy tenemos que irnos al parque de atracciones. Iros vistiendo. Vamos, vamos, vamos.- Rió antes de salir.-

¡Es verdad! Hoy íbamos al parque de atracciones pero... Algo va a pasar, lo sé, lo presiento...

1 comentario:

  1. ¿El qué va a pasar? Joder, espero que no sea nada malo.
    Ahora April está más confundida, pero seguro que ya mismo decidirá.
    SIGUIENTE :)

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