[Narra Chelsea]
Después de ver todas las fotos la gente aplaudió y yo me sonrojé muchísimo mientras secaba las lágrimas que tenía de la emoción. De repente, empezó a sonar una música lenta y se formo una pequeña pista de baile. Niall se acercó a mí, ya que seguía en el suelo sentada.
-¿Me concedes este baile?
-Claro.- Sonreí.-
Agarró mi mano suavemente, me levantó de un ligero tirón y me puse de pie. Besó mi mano y ambos nos dirigimos a la pista. Comenzamos a bailar bien pegados.
-No sabía que bailaras tan bien.
-Tendré que practicar para cuando me case, ¿no? Tendré que bailar perfectamente bien.
-Aquella chica tendrá mucha suerte.
-Pues sí, sí que la tendrá.- Se acercó a mi oído.- Tendrá la suerte de bailar conmigo como lo está haciendo ahora mismo.
Mis vellos se erizaron y yo me sonrojé.
-Pero... ¿Y si te enamoras de otra chica? Ya no seré yo la que baile contigo.- Dije apenada.-
-Pues sí, me enamoraré de otra chica, pero esa chica te llamará mamá y a mí papá. O incluso puede que me enamore de tres más.
-¡Ala! Ni que yo fuera un conejito.- Ambos reímos.- Somos especiales jodiendo momentos.
-Jo...- Me miró poniendo morritos.- Será mejor disfrutar de este momento, ¿no?
-Claro que sí.
Entonces coloqué mis manos en su nuca y lo acerqué más a mí para poder besar sus labios. Tenía sed de ellos. Adoraba besarlo. Aquel tierno e inocente beso pasó a ser salvaje y posesivo con los labios del otro.
-Ven, tengo que darte un último regalo antes de irnos a la discoteca.- Dijo rápido cogiendo mi mano.-
Yo lo seguí veloz y subimos los escalones hasta llegar a la sala del cine. Parece mentira, pero aquello no era igual, ahora estaba todo tapado con telas y el gran sofá no estaba. En lugar de eso, estaba así:
-Wow, esto es muy romántico.- Dije abrazándolo por la cintura.-
-Aquí podemos tener un poco más de intimidad.- Rió.-
Lo miré y él me miró a mí. Ambos nos quedamos hipnotizados por los ojos del otro. Y, de un momento a otro, como si nos leyéramos la mente, nos lanzamos a los labios del otro. Me cogió en peso y yo me enrosqué en su cadera. Su lengua humedecía mis labios y le di un pequeño mordisco. Solté una sonrisa risueña y seguimos besándonos. De un momento a otro caí sobre el colchón repleto de cojines y pétalos. Niall estaba sobre mí.
-¿Sabes? Pareces una diosa griega. Ese cuerpo, esa mirada y esos pétalos de rosa sobre tu pelo... Dios.
-Que tonto eres.- Sonreí acariciando su mejilla.- Bésame.
-A la orden, mi princesa.
Entonces acortamos las distancias entre los dos. Los besos se fueron volviendo más duraderos y apasionados con respecto a los anteriores, siempre con su toque de amor que ambos desprendíamos. Mientras me besaba me iba quitando el cinturón y yo desabrochaba su camisa blanca. En cuestión de segundos ambos acabamos en ropa interior.
-Esto... Niall. Siento joder el momento pero... Tengo que quitarme los zapatos.
-De eso nada, siempre me ha hecho ilusión hacerlo por primera vez con mi chica y ella con los zapatos puestos.
-¿Eres virgen?
-Jajajajaja, que va, pero siempre he soñado que la deseada tuviera puestos los zapatos.
-Pues vamos a cumplir ese sueño, ¿no?
Ambos sonreímos y comenzó a besar mis labios, deslizándose por mi cuello y dándome mordiscos en la clavícula, mientras que de mis labios salían pequeños gemidos al notar el roce de sus labios sobre mi piel. Luego su lengua llegó al valle de mis pechos y yo enredaba mis dedos en su pelo. Dios, como me gustaba ese sedoso pelo. En un ligero movimiento, me colocó sobre él y, mientras yo besaba su cuello, él se deshacía rápidamente de mi sujetador, dejando verdaderamente visibles mis pechos. Noté como su erección rozaba mi zona ya húmeda. Nosotros seguíamos con la guerra de besos mientras él masajeaba con experiencia mis pechos y yo me rozaba con su miembro para aumentar su erección.
-Dios, como sigas así no voy a aguantar las ganas de...
-Sh.- Le interrumpí.- Vamos a deshacernos ya de esos pantalones y esos bóxers. Quiero tenerte ya dentro de mí.- Le susurré en los labios.-
Él sonrió feliz y le desabroché el botón del pantalón. Hizo un movimiento pélvico que facilitó la salida de los pantalones. Se colocó sobre mí sin echar todo el peso y metió sus manos dentro de mis braguitas. Apretó mis nalgas y yo me mordí el labio. Poco a poco me las fue quitando y acabamos desnudos. Era hora de comenzar a jugar.
-¿Dominas tú o domino yo?- Le dije con una voz realmente sexy.-
-Déjame a mí. Es mi regalo de cumpleaños.
Sonrió pícaro, besó mis labios y noté como su cosa estaba rozando mi monte de Venus. Estaba deseando que entrara, ¿por qué no lo hacía?
-Quiero que sepas que te amo y que pasaría mi vida a tu lado.
-Yo también te amo.
Entonces besó mis labios y lo noté dentro. No dolía, al contrario, me daba más placer del que recibí de cualquier otro hombre. Era suave, era delicado... Era amor.
Poco a poco sus envestidas fueron más salvajes y más placenteras. No paraba de decir su nombre en voz alta. Me daba completamente igual que los invitados me escucharan. Estaba gozando muchísimo.
-Es hora de que el barrio se aprenda mi nombre, nena.
De repente aceleró sus penetraciones llegando los dos al orgasmo, a la misma vez. Salió de dentro de mí, depositó un dulce beso en mis labios y se tumbó a mi lado.
-Ha sido espectacular...- Dije abrazándolo.- Lo mejor en años.
-Todo con mucho amor para mi pequeña. Tu primer polvo de los dieciocho.
-El primero de muchos, ¿a que sí, mi amor?
-Claro que sí.- Besó mi frente y nos quedamos abrazados, encajados como dos piezas de puzzle.-
[Narra April]
Estaba bebiendo y bailando con Ryan cuando me percaté de un grito, bueno... Yo y todos los invitados. Oh, dios.
-¡Dj, sube la música!- Grité.-
El DJ que contratamos la subió. Mi hermano ya le estaba dando 'su sorpresa de cumpleaños' a Chelsea.
-Esto... Rubia...- Dijo Ryan algo nervioso.-
-Dime, cielo.
-¿Podemos hablar un momento? Tengo que decirte una cosa.
-Ryan... Me estás asutando...
-No te preocupes, ven.
Agarró mi mano y nos adentramos en casa. Algunas personas estaban hablando animadamente en la cocina y nosotros pasamos al salón. Estábamos solos.
-Siéntate, anda.- Dijo palmeando el sofá.-
-No, gracias. Estoy bien de pie. ¿Qué ocurre?
-Me han dado una beca para estudiar en Madrid.
-¡Pero eso es genial!- Lo abracé.- Me estabas preocupando.- Reí.-
-Son seis meses y... Y no podré estar seis meses separado de ti.- Se empezó a poner nervioso.- Quiero que esta relación se acabe aquí.- Comenzó a derrochar lágrimas y mi corazón se partió en pedazos.- Te quiero, te amor, te adoro y lo sabes. Pero me voy dentro de una semana y no quiero despedirme de mi novia. No quiero dejarte, quiero que te vengas conmigo y vivamos los dos allí, pero no tengo otra opción que dejar aquí parte de mi vida, de mi corazón. Lo siento mucho, mi vida. No quiero hacerlo, pero tengo que luchar por mi futuro y tú no estás en él, de momento.
No podía creer lo que me estaba diciendo. ¿Me estaba dejando y diciendo que no estaba en sus planes del futuro? En parte lo entendía, pero yo podría aguantar la distancia con tal de que no me dejara... No quería estar soltera. Quería estar con él.
Sin dudarlo lo abracé y ambos comenzamos a llorar en silencio. Yo humedecía su hombro y él el mío.
-Te voy a echar muchísimo de menos. Tus besos, tus abrazos, tus caricias y tus miradas. Te voy a echar de menos al cien por cien.- Se separó de mí y colocó sus manos sobre mis mejillas, obligándome a mirarlo.- Prométeme que harás tu vida, que tendrás muchos novios y que el primero de ellos sea Harry, pero que jamás olvides todo lo sucedido en casi dos meses.
-Te lo prometo pero... ¿Por qué con Harry primero? ¿Y por qué tengo que tener novio?
-Porque sé que una parte de ti ama a Harry, lo sé. Y quiero que tengas novio porque quiero que te tengan bien cuidada, que te tengan mimada y te den mucho cariño y amor el tiempo en el que yo falte. Pero prométeme que vas a recordar estos días en los que te he conseguido enamorar aunque sea un poco.
-Te lo prometo.
Nos abrazamos de nuevo y nos dimos un último beso.
-April, me tengo que ir. ¿Vendrás a despedirte de mi al aeropuerto aunque no estemos juntos?
-Claro que sí. Te desearé buen viaje, me despediré de ti y regresaré a casa. Solo tienes que decirme que día y a que hora te vas y estaré allí.
-Muchas gracias, cielo.- Lo acompañé a la puerta.- Buenas noches, pásalo en grande, pequeña.
-Lo intentaré. Te quiero.
Iba a darle un pico, pero giró su cara y el beso llegó a su mejilla. Besó mi frente y se fue secándose las lágrimas de su rostro. Cerré la puerta y me apoyé sobre ella, asimilando lo que acababa de ocurrir.
-Hey, April...- Oí una voz en mi espalda.- ¿Qué haces aquí?
Me giré y vi a Harry con un vaso en su mano. Me miraba preocupado.
-¿Por qué lloras?
Instintivamente dejó el vaso sobre la mesita que había en la entrada y me abrazó. Lloré colocando mi cabeza entre el hueco de su cuello y él me tranquilizaba acariciando mi espalda y mi pelo.
-Sh... tranquila, gatita. ¿Qué ha pasado?- Dije separándose de mí.-
-Que... Que...- Respiré hondo y suspiré.- Que Ryan... Ryan...
-¿Ryan qué?- Dijo con sus ojos cargados de rabia. Pensaría que me había hecho algo. Que mono.-
-Me ha dejado.
[Narra Harry]
Un momento, un momento... ¿Ryan ha dejado a April? Por una parte me sentía feliz, pero por la otra fatal. ¿Y si se ha enterado de que la he besado? ¿Y si sabe que la amo y que quería conquistarla por encima de todo?
-Lo siento.- La abracé.-
-Me ha dejado porque se va medio año a España a estudiar...
Bien, no había sido por mi culpa.
-April, no te sulfures, ¿sí? Disfruta de la fiesta de tu mejor amiga, que ahora nos vamos de discoteca.
-No tengo ganas de fiesta ahora mismo, Harry.
-Bueno.- La agarré de los hombros.- Mírame.- No lo hizo.- Mírame.- Le dije algo más alto y lo hizo.- Voy a estar siempre a tu lado, para lo que necesites. Un chocolate caliente, un payaso que te haga reír...- Dije mientras le quitaba las lágrimas.- Cualquier cosa, solo tienes que decir mi nombre.
-Muchas gracias.- Me abrazó.- Ahora, si no te importa... Me voy a poner el pijama y a dormir.
-Habla con Chelsea y se lo explicas, no valla a ser que se enfade.
-No se enfadará, seguro.- Besó mi mejilla y subió escaleras arriba.-
-Espera, April.
-Dime.- Paró a mitad de las escaleras.-
-Ya verás como se va a solucionar.
-Eso espero.- Sonrió levemente y terminó de subir las escaleras.-
No me gustaba verla mal, y menos por un tío.
-Harry.- Oí la voz de Louis detrás de mí.- ¿Qué haces aquí?
-Tengo que irme.- Cogí las llaves del coche de April.- Vuelvo en poco tiempo. Luego te explico.- Dije mirando la cara de incredulidad de mi mejor amigo.-
Salí y me monté en el coche rumbo a casa de Ryan, debía hablar con él.
(···)
Llegué a su casa y llamé a la puerta. Abrió su hermanita Hannah.
-¿Harry? ¡Harry!- Me abrazó.-
-Buenas noches, Hannah.- La abracé entre mis brazos.- ¿Está tu hermano?
-Sí... Está llorando en su cuarto. Ven.
Agarró mi mano y subimos escaleras arriba. Paramos delante de una puerta.
-Aquí es. Intenta animarlo. Yo lo he intentado pero no he podido...- Dijo mirando al suelo y moviendo su pie en círculos.-
-No te preocupes, pequeña.- Revolví sus rizos rubios.- Yo lo animo, soy su amigo.
Ella sonrió y bajó las escaleras. Respiré hondo y llamé a su puerta.
-Hannah, quiero estar solo, por favor...
-No soy Hannah, soy Harry.
Entonces hubo silencio.
-¿Puedo pasar?- Pregunté.-
-Eh... Claro, pasa.
Abrí la puerta y lo vi tumbado en su casa boca abajo. Me senté en el suelo, mirándolo.
-¿La quieres?- Le pregunté.-
-Claro que la quiero, la amo, Harry...
-¿Y por qué la has dejado?
-Porque voy a estar seis meses alejado de ella, la voy a echar muchísimo de menos y no podría con la distancia. El no besarla, en lo abrazarla... No puedo, Harry. Simplemente no puedo.
-Tío, ¿sabes qué?- Me miró.- Yo siento lo mismo que tú por ella. La amo.- Le confesé.- Y esto que estoy haciendo es muy duro para mí, pero la amo y no puedo verla llorar por ti. Vuelve con ella.
Me miró extrañado y se sentó en su cama.
-¿Qué?
-Lo que oyes. La distancia hará vuestra relación más fuerte. Y hazme caso que sé de lo que hablo.
-¿Crees que soportará la distancia?
-Sí. Ella te quiere mucho, lo sé. Lo he comprobado y... Y te quiere mucho.
-Harry, lo siento, tío...
-¿El qué?
-Que me haya elegido a mí antes que a ti. Tú te la mereces más.
-Eso no lo sé, pero lo que sé es que te ha elegido a ti y eso es por algo. Así que por favor, vuelve con ella, la tienes que querer en la distancia y llamar todos los días antes de que me arrepienta de esto que estoy haciendo. No la abandones.
-Tienes razón... Pero, ¿y si no quiere volver conmigo?
-Hazme caso, que sí lo hará.- Dije sonriendo con algo de pena.- Es lo que más quiere en este momento. Pero yo que tú hablaba mañana con ella, ahora mismo estará durmiendo.
-Gracias por abrirme los ojos, Harry. Eres un tío legal.
-De nada. Y ahora anima a tu hermana que se siente mal por no haberte hecho reír. Yo me voy ya, tengo una fiesta que continuar.
-Te acompaño.
Bajamos. Me despedí de él y de Hannah y conduje a mi casa.
Tal vez haya hecho lo correcto. La amo muchísimo y, si no soy correspondido, tendré que lanzarla a los brazos del otro para que sea feliz... Esto es muy duro para mí, supongo que ya no soy tan egoísta como antes... Quizás haya madurado en ese sentido. Al menos recibiré la recompensa de verla sonreír al día siguiente.
Llegué a casa y los invitados estaban saliendo de casa. Me despedí de Ed, que lo cogí saliendo por la puerta y entré. Ya no había nadie y todos estaban recogiendo. Me uní y, una vez que terminamos...
-¿Sabéis que le pasa a April? No quiere salir de su habitación...
-Ryan la ha dejado.- Dije yo.-
-¿Qué?- Contestaron todos.-
-Lo que escucháis, pero tranquilos, ya lo he arreglado. Mañana volverán.
-Así que por eso te has ido... -Dijo Louis.- ¿Has ido a hablar con Ryan?
-Exacto. Y no, no he ido a pegarle ni nada, Louis.- Reí.- Solo he ido para convencerlo de que vuelva con ella. Y lo he conseguido.- Dije metiendo las manos en mis bolsillos y mirando al suelo.-
-Eres todo un caballero.- Dijo Eleanor.-
-Los tíos así valéis mucho.- Dijo Danielle.-
-Dejar escapar a un amor para dárselo a otro... Tiene mucho mérito.- Dijo Perrie.-
-De acuerdo, dejad de mojar bragas con Harry, ¿no?- Rió Louis, a lo que recibió muchas collejas.-
-Tenía que hacerlo... No conseguiría nada intentando conquistarla. Además, ya me ha dejado bien claro que lo ama a él así que... Si es feliz con él, pues que lo sea.
-Es lo mejor que podrías hacer, Harry.- Comentó Chelsea.- ¿Nos vamos vistiendo y nos vamos?
-Yo muchas ganas de fiesta no tengo, la verdad...- Dijo Danielle.- Además, no me gustaría dejar a April sola.
-La verdad es que a mí me da pereza cambiarme.- Rió Zayn.-
-Y a mi igual.- Sonrió Liam.- ¿Qué tal una película?
-Eh, recuerda que la salita de cine no está disponible.
-Ui, verdad.- Rió Leeyum.- Dime, Chels. ¿Te gustó tu regalo especial de cumpleaños?
Todos reímos y ella enterró la cara en el pecho de Niall que reía sin parar.
-Sois muy cabrones.- Rió ruborizada.- Pues sí, me ha encantado.- Reímos todos.-
Pedimos pizzas para cenar y, mientras llegaban o no, nos pusimos el pijama.

Que regalazado que le ha dado Niall *-*
ResponderEliminarHarry es demasiado caballeroso de verdad. No sabía que iba a pasar esto, no tenía ni idea.
SIGUIENTE :)